Literatura y Deporte

Selección de Revista de Educación Física

Resumen

EN esta selección de referencias sobre la presencia del deporte en la literatura se recogen algunos artículos de opinión, sobre todo cuando en esta segunda década del S. XXI se han incrementado de un modo muy significativo las publicaciones al respecto. Además se proporciona al profesorado (educación física; literatura) títulos para poder tener materiales de literatura donde el deporte ocupa un lugar preferente, para niños, jóvenes, y adultos.

Palabras Clave: literatura, deporte, libros, niños, jóvenes, adultos

Abstract

In this selection of references on the presence of sport in the literature some opinion articles are collected, especially when in this second decade of the 21st century the publications in this regard have increased in a very significant way. In addition, teachers are given (physical education; literature) titles to be able to have literature materials where sport occupies a preferred place, for children, youth, and adults.

Keywords: literature, sport, books, children, youth, adults

LA LITERATURA VUELVE A AMAR EL DEPORTE
LITERATURE LOVES SPORT AGAIN

Paula Corroto

Tras un largo divorcio, la literatura y el deporte vuelven a encontrarse con un interés renovado. Donde antes el intelectual negaba su pasión deportiva y sólo importaba el relato de la gesta heroica y la metáfora de la guerra, ahora interesa la mística, el encuentro con uno mismo y la metafísica. Eso sí, en un momento en el que el deporte supone el entusiasmo que equilibra la tristeza de las apocalípticas noticias económicas.

Este fenómeno está presente en libros como la antología de poemas El gol nuestro de cada día, editado por Vaso Roto y coordinado por Francisco Uriz, en el que se incluyen odas al fútbol de escritores como Luis García Montero. Haruki Murakami publicó hace unos meses De qué hablo cuando hablo de correr, y Jean Echenoz acaba de lanzar al mercado español Correr, sobre el fondista checoslovaco Emil Zatopek. Son visiones que van más allá de la crónica periodística.

«Es un regreso a la pasión que tuvieron los del 27», afirma García Jambrina. El XXVI Congreso de Escritores de Verines celebrado en Pendueles (Asturias) organizado por la Dirección General del Libro y la Universidad de Salamanca reflexionó ayer también sobre esta renovada unión y sus frutos. Como señala Luis García Jambrina, director del encuentro, es un regreso a una pasión que exaltó por primera vez la Generación del 27: 'La primera etiqueta que les pusieron fue la de Generación del cine y los deportes'. Los practicaron y reflexionaron bastante sobre ellos '.

Para Ignacio Martínez de Pisón 'hay cierta mística y religiosidad en ese momento en el que el alpinista está solo. Me recuerda mucho a los poemas de Santa Teresa'. Martínez de Pisón es también autor de El fin de los buenos tiempos, un relato sobre un partido de fútbol en uno de esos campos de barrio lleno de arena. 'Supone una épica menor, pero me gusta esta literatura de equipos secundarios que aspiran a algo', sostiene.

En esa introspección de uno mismo se apoya también Manuel Vilas en su poemario El nadador (2003). 'Este deportista siempre está solo y enfrentado a un medio hostil. En mis poemas aparece como alguien que busca algo. Observo al nadador en un sentido metafísico'

Si antes gustaba aclamar la gesta heroica, ahora interesa la mística. Otros escritores ven en algunos deportistas a trasuntos de personajes literarios. Es el caso de la gimnasta rusa Svetlana Khorkina. Para Elena Medel, autora de un poema dedicado a Iker Casillas, su aspecto impasible, siempre buscando una medalla de oro que nunca ganó en el ejercicio completo, 'se asemeja a la Angustias de La Casa de Bernarda Alba, que siempre intenta conseguir algo, pero nunca lo logra'.
Hoy ningún escritor niega ya su pasión por el fútbol u otros deportes. Y, ahora, además, la escriben.

CITA ORIGINAL: Corroto P. (2010)  LA LITERATURA VUELVE A AMAR EL DEPORTE. https://www.publico.es/culturas/literatura-vuelve-amar-deporte.html

LA DISCIPLINA DE LA DESNUDEZ: “CORRER”, DE JEAN ECHENOZ
THE DISCIPLINE OF NUDE: "RUNNING", BY JEAN ECHENOZ

Jordi Corominas i Julián  (Reseña)


Correr. Jean Echenoz
Traducción de Javier Albiñana. Anagrama (Barcelona, 2010)

En las competiciones de media y larga distancia conviene regular el ritmo y tener múltiples recursos para superar las estrategias rivales y los imprevistos de la ruta, reinventándose en cada carrera. Jean Echenoz consigue lo mismo con sus novelas. Rubias peligrosas vibra por su enmarañada trama narrada con prosa divertida que se lo pasa en grande enredándonos hasta deshacer la madeja silbando, como si el rompecabezas fuera coser y cantar cuando es todo lo contrario, salvo para este escritor francés que en otra inmensa creación, Al piano, adquiere un tono serio, grave solemnidad dentro de un relato imprevisible donde ya es posible detectar un profundo gusto estético desde el detalle del momento y el espacio, combinación que halla pleno acomodo en la serie biográfica novelada del francés, textos que asombran por su economía de medios, desnudez narrativa que con poco da en el blanco de captar la totalidad de una vida humana, haciéndola asequible, diagnosticando la grandeza con pequeños retales, signos universales que permiten comprender el sentido de existencias ajenas así que pasen los años. Asimismo, el método Echenoz sabe cancelar fronteras y anula cronologías y naciones. Es lo que algunos han percibido como una cualidad metafísica porque el curso de los acontecimientos fluye y se instala en nuestra cabeza, con suavidad. De repente no nos damos cuenta y las páginas vuelan, y con ellas las efemérides de unos ídolos convertidos en carne cercana porque pese a la mitificación de sus rasgos los percibimos desde la normalidad, sin esa pátina que otrora se reservaba para describir las gestas de los hombres ilustres.

Estas cualidades relucieron en Ravel y se refuerzan en Correr, donde la figura central es el atleta checo Emil Zátopek. Entre el compositor y el cuádruple campeón olímpico hay dos coincidencias de peso: el sacrificio y el talento. Ambos fueron obstinados a contracorriente, bestias desbocadas en busca de la excelencia que ignora lo que se estila para crear un lenguaje propio, lo mismo que activa Echenoz al rendirles homenaje aunando matices pedagógicos con la sutileza de moralejas que no se van una vez cerramos el libro.

Los muros que (no) rompe la velocidad: Un genio condenado entre dos tierras

El atletismo suele desarrollarse en la circularidad, inevitable al dar vueltas al tartán. Origen y conclusión se sitúan en el mismo punto sin que nada importe el cronómetro y la distancia. La estructura de Correr sigue esta premisa. Se abre con la invasión nazi y se cierra con la primera de Praga y los tanques soviéticos de 1968. Ambos eventos conectan al personaje con su época, pues es imposible desligar las efemérides del individuo de las circunstancias de su contexto histórico, elementos que encierran en sus trágicos lances las cotas que dan a la aventura de Zátopek sus coordenadas. Emil nació en un país víctima de las turbulencias del novecientos, marioneta entre dos tierras que simbolizaron el extremo de las ideologías y de las obligaciones que sus regímenes engendran encendiendo la mecha que da al trabajador de la fábrica de zapatos el descubrimiento de sus capacidades. El odio al deporte se transforma en una pasión desenfrenada por acumular kilómetros en el cuerpo en una era previa a nuestra acelerada modernidad, sobredosis tecnológica. Estamos en la década de los cuarenta y es grato imaginar al pequeño eslavo devorando bosques y parajes con su zancada hasta el extremo, como si con su espontaneidad, que es el rasgo de su innovación contraria a los parámetros marcados por amor a no perder sus señas, escapara de los límites impuestos por la sociedad y se acercara a su cita con el destino diseñado por los astros.


Zátopek y Gorno tras la maratón en los JJ.OO. de Helsinki en 1952 (Foto: Wikipedia)

La narración se ciñe a los datos demostrables, y hay fragmentos, bromas prescindibles aunque importantes por la intencionalidad del autor, donde Echenoz interviene en susurros de disculpa por no poder verificar una información. Zátopek es lírico porque construye su trayecto con la naturalidad de una fábula. Es un ganador distraído, un humilde soldado que se enamora de una chica nacida el mismo día que él, mujer con la que compartirá la alegría de vencer una medalla de oro olímpico con una hora de diferencia. Estas casualidades llenan nuestras horas y son comunes, son la magia fugaz que la experiencia nutre de un significado trascendente reforzado por la experiencia. Emil la aplica en su profesión y en su existencia.

Corre con constancia, soporta humillaciones que se desvanecen por su talento en el estadio. Arranca aplausos, rompe records, recibe elogios políticos y sufre porque los mandamases, con Stalin en sus cruentos estertores, temen que su éxito derive en exilio en alguna visita a Occidente. El atleta políglota, calvo y poco ortodoxo en su estilo, claudica y se dedica a lo suyo, arrasando en Helsinki 1952 con su hito de vencer en los cinco mil metros, los diez mil y el Maratón, proeza acrecentada al producirse en la cuna de los mayores fondistas. Los fotógrafos lo contemplan como un superdotado que sonríe y hasta posa en plena concentración. El exterior es la apariencia que mitiga el padecer interior. Los cuarenta y dos kilómetros de Filípides son una tortura acorde con su grito mudo por no poder crecer por culpa del régimen y la cerrazón comunista. Cuando eso cambie la apertura se revelará parcial y la única libertad será la de ganar copas ante públicos que se emocionan en su tranquilidad capitalista e idolatran al checo que ni siquiera puede exponer sus opiniones para que su pueblo capte la miseria represiva de ese delicado período.

Correr está plagado de hermosas metáforas fruto de la lógica que da el análisis carente de ampulosidad, la comprensión de una personalidad para dar con la tecla justa para narrarla. Las biografías científicas deben cumplir unos requisitos que exigen precisión endiablada. Por eso muchos lectores las rehuyen, porque temen caer en su red y perderse. La ventaja de una obra, excepcional, como Correr es que pese a su exactitud no debe rendir cuentas con la documentación empleada al usarla con fines literarios que interpretan las fuentes y a partir de las mismas dibujan temas de relevancia. Un historiador incidiría en la decadencia del palmarés de Zátopek en su ocaso, Echenoz le da aura inmortal al abordarlo desde la plena conciencia de quien se conoce y acepta con cierta resignación que el esplendor pasó porque el organismo envejece. Obvio y siempre obviado en las crónicas al no poder introducir el factor mental que se cuela entre las descripciones de esa lenta agonía del campeón que también es persona. Solemos abrumarnos con las cifras de las celebridades. Hizo esto, lo otro y lo de más allá. Detrás de los logros hay un cerebro que procesa lo acaecido y un cuerpo con comprensibles achaques. No importa que seas músico, atleta o jardinero. Todos tenemos un río interior que impulsa nuestras navegaciones, que deben cohabitar con su época histórica. Algunos individuos tienen la desdichada fortuna de adelantarse a su contemporaneidad y correr porque aspiran a derribar muros por amor al progreso, sea su significante vanguardia o democracia. Correr para avanzar hasta que la propia e independiente idiosincrasia topa con barreras que tienen un freno anclado de infinitas toneladas con mucho apego a sacrosantas líneas fronterizas rodeadas de fino alambre. Correr con la motivación de cancelar el horizonte porque se puede traspasar. Correr para trascender el polvo que se acumula en el archivo de tus anales y legar que tus actos no fueron en vano.

AMPLIAR:

ZATOPECK: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ZXiqD84SVFM
Entrevista al autor: http://www.rtve.es/alacarta/videos/pagina-2/pagina2-5oct-jeaneche/895068/
Jordi Corominas i Julián: http://corominasijulian.blogspot.com
CITA ORIGINAL: http://www.revistadeletras.net/la-disciplina-de-la-desnudez-correr-de-jean-echenoz/

LITERATURA EN DEPORTE
SPORTS LITERATURE

Luis Antonio De Villolta

La literatura (en todas sus variables) tiene muchos senderos. Quizá uno de los tragos más duros que se le presentan a quien escribe o ejerce de crítico sea  el decir a un amigo o conocido que te ha dado un libro suyo (a veces el mecanoescrito) que se trata de un libro correcto, incluso bueno, un libro más que digno, pero poco personal, o falto de esa fuerza o pegada que tienen los libros de veras interesantes. Si un libro –versos o novela- es malo, claramente torpe, uno lo deja sin remordimientos; pero el libro correcto se lee, porque es una lectura grata aunque sabes que lo olvidarás enseguida, porque hay muchos libros de buena hechura, dignos, pero faltos de garra o de eso que muy a menudo se llama “voz”. Me ocurrió recientemente con un libro de poemas publicado en una editorial minoritaria pero buena de Zaragoza, “Olifante”, ahora menos exigente que en sus inicios, pero una notable editorial de poesía. Un autor ya no joven y al que no conocía pero que se decía buen lector mío, me envío un libro de poemas titulado “Los negros soles” (2014). Tardé en leerlo, pero lo hice (procuro, aunque a veces sea imposible, cumplir con lo que me llega) y me encontré ante unos poemas de tradición clásica –algunos  sonetos- , culturalismo, meditación sobre el devenir vital, todo muy pulido y correcto, pero poemas “ya hechos”, con demasiados referentes de otros poetas mayores no bien deglutidos, algo que gustaba y dejaba indiferente al mismo tiempo. ¿Era un libro malo? En absoluto. ¿Bueno? Tampoco. Era, en realidad la obra de un buen lector de poesía, aficionado mayor, que en un momento dado siente –nada más lógico- la tentación de escribir, de echar su cuarto a espadas.  Se podían, aquí y allá, espigar versos sugerentes:  “Porque por donde ondea,/ dulcísimas aroman las arpas del banquete/ y brota el fresco lirio de la dicha.”  ¿No es bello “el fresco lirio de la dicha”? Sin duda. Tan bello como sabido en un conjunto carente de pegada o voz.

¿Qué decir a su autor, Rafael Lobarte, notable traductor además (Shelley o John Keats), debería aconsejarle que no escriba porque no parece vaya a llegar a nada muy notable? Se suele decir que se edita demasiado, muchos libros “inútiles”, y aunque a veces esa utilidad dependa de cada lector, es cierto que hay muchas editoriales “generosas” sea por bestsellerismo –es otra cosa- por amistad o cercanía o incluso (no era el caso) porque no son pocos los autores que de algún modo pagan sus primeros –o no tan primeros- libros. ¿Por qué iba a dejar de escribir un buen lector, en este caso de poesía? La cuestión no está en el silencio, la mudez, no. La cuestión es cómo se mira o percibe la propia voluntad de escritura. Que la comparación sea lejana. Pensemos en el tenis. Mucha gente lo juega, gusta  a muchos y no sólo como espectadores, sino como partícipes apasionados. Pero la mayoría de los que frecuentan las tantas canchas no creen que van a ser primeras raquetas  nacionales o mundiales: Ni se piensan hoy Nadal, ni Feliciano López, ni antaño Navratilova o Jokovich hoy o Ferrero antes, por decir categorías distintas pero altas. ¿Por qué la poesía o la novela no pueden ser un noble juego? El aficionado lector siente deseos de escribir y es bueno que lo haga. A veces como una terapia emocional o psicológica –es tema ya tratado- pero mucho más a menudo por el mero placer de escribir y expresarse. Normalmente de ahí quedarán páginas para amigos, algún pequeño volumen de tirada corta, pero como no hay intención de entrar en ningún escalafón, simplemente goces privados. Verdad que de cuando en cuando, como liebre del instante, de ese “juego” puede brotar sin pretenderlo un poeta, hombre o mujer, muy notable. Entonces alguien se dará cuenta y se lo dirá, si él mismo no lo sospecha. Pero la mayoría de las veces será sólo un dorado y notable pasatiempo docto. Porque no sólo el deporte sirve de proyección  íntima, la literatura puede hacerlo igualmente. Y bajo ese prisma “deportivo” –se me ocurre- subiría mucho además el número de lectores que falta hace.

Muchos que hoy son clásicos universales escribieron inicialmente para pocos o sólo para ellos mismos de entrada. Las espléndidas “Memorias” del Duque de Saint Simon apenas fueron vistas (y posiblemente en fragmentos) por un grupo de amigos. Su éxito y expansión fueron póstumos. ¿Quiénes leyeron el “Libro de buen amor” del Arcipreste de Hita, en su tiempo? Poquísimos. Pocos manuscritos, fragmentos orales. Cierto que la repercusión medieval de la obra literaria es un orbe aparte, pero nos indica asimismo, la no siempre inmediata relación autor-lector. Y de ahí (con una mirada actual) sale la idea de la escritura como serio juego de placer privado o de círculos íntimos.  Hay muchos lectores tentados solo por el silencio de la lectura. Pero otros quieren expresar su gusto, su mundo. ¿Por qué no hacerlo, como el tenis o el ciclismo? No todo el que tiene ganas de escribir –loable empeño- es un gran escritor. Eso seguro. Se podrían citar muchos, muchos, tal vez demasiados libros… Que no decaiga el apetito.

CITA ORIGINAL: EL NORTE DE CASTILLA, martes, 23 de Febrero de 2016.
http://luisantoniodevillena.es/web/noticias/literatura-en-deporte/

EL DEPORTE EN LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
SPORTS IN CHILDREN AND YOUTH LITERATURE

DESCARGA GRATUITA  del libro en PDF:
https://sede.educacion.gob.es/publiventa/descarga.action?f_codigo_agc=13570_19

Esta publicación es una bibliografía que facilita el acercamiento a la producción literaria para niños y jóvenes relacionada con el deporte; contiene, además, títulos de ficción para el lector adulto relacionados con el tema monográfico y referencias de obras de carácter informativo para ambos públicos.

Unidad editora: Consejo Superior de Deportes. Presidencia de Gobierno.
En coedición con: Centro Internacional del Libreo Infantil y Juvenil. Fundación Germán Sánchez Ruipérez 

LIBROS “CON DEPORTE”
“WITH SPORTS” BOOKS

RELATOS DEL CUADRILÁTERO
Sir Arthur Conan Doyle

EL FÚTBOL A SOL Y SOMBRA
Eduardo Galeano

HISTORIAS IRREPETIBLES DEL DEPORTE
Juan Carlos Álvarez

PAPELES EN EL VIENTO
Eduardo Sacheri

EL FACTOR HUMANO. Nelson Mandela y el partido que salvó a una nación
John Carlin

SABER PERDER
David Trueba

DEL JUEGO AL ESTADIO: REFLEXIONES SOBRE ÉTICA Y DEPORTE
Jacobo Rivero y Claudio Tamburrini 

COLA 
Irvine Welsh

LA BARBARIE DEPORTIVA 
Marc Perelman 

FÚTBOL CONTRA EL ENEMIGO 
Simon Kuper 

LA BUFANDA 
David Artime 

GOLES Y BANDERAS: FÚTBOL E IDENTIDADES NACIONALES
Alejandro Quiroga Fernández de Soto

CON FINA DESOBEDIENCIA
Fermín de la Calle

WOLFGANG GÜLLICH: UNA VIDA EN VERTICAL
Tilmann Hepp

LA ÚLTIMA NOCHE DE AYRTON SENNA (SUITE 200)
Giorgio Terruzzi

SOBRE PATINES
Victoria Jamieson

A CADA BRAZADA: EL AZUL INTERMINABLE
Nora Toledano y Antonio Argüelles

AL FINAL MUEREN DOS
Adam Silvera

SLAM!
Pamela Ribon y Verónica Fisch

Referencias

1. Literatura y Deporte (Literature and Sports). Selección de Revista de Educación Física.

Cita en Rev Edu Fís

Selección de Revista de Educación Física (2019). Literatura y Deporte. (4).
literatura-y-deporte-2740-sa-p5de6a2a21bd72

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