Fútbol, Pasión de Pasolini

Pier Paolo Pasolini

Resumen

Pier Paolo Pasolini fue uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX en Italia. Pero además fue un pasional amante del fútbol. Teorizó sobre el 'calcio' al que catalogó como un tipo de lenguaje más. El modelo de intelectual comprometido Albert Camus afirmaba que “después de muchos años durante los cuales el mundo me ha permitido vivir experiencias variadas, lo que sé acerca de la moral y las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol”. “El fútbol es una metáfora de la vida” sentenciaba su compañero de ruta el filósofo existencialista Jean Paul Sartre.

Palabras Clave: Pasolini, intelectual, poesóa, fútbol

Abstract

Pier Paolo Pasolini was one of the most influential intellectuals of the 20th century in Italy. But he was also a passionate soccer lover. He theorized about 'calcium' which he cataloged as a type of language. The model of committed intellectual Albert Camus affirmed that "after many years during which the world has allowed me to live varied experiences, what I know about morals and the obligations of men I owe to football". "Football is a metaphor for life," said his traveling companion the existentialist philosopher Jean Paul Sartre.

Keywords: Pasolini, intellectual, poetry, soccer

EL FÚTBOL-POESÍA DE PASOLINI, de Luis Abascal

El intelectual italiano teorizó sobre el 'calcio' al que catalogó como un tipo de lenguaje más

Saló o los 120 días de Sodoma fue una controvertida película ambientada en laItalia de Mussolini en la que cuatro señores explotan sus nauseabundos instintos sexuales con un grupo de jóvenes de ambos sexos hechos prisioneros. Una repulsiva obra en la que su director, Pier Paolo Pasolini pretendía hacer una metáfora del fascismo. El rodaje estaba siendo duro y tedioso y al cineasta se le veía triste, apagado. Sus ayudantes creyeron que podría ser buena idea organizar un partido de fútbol contra el set de rodaje de Novecento, que precisamente estaba siendo dirigida por Bernardo Bertolucci a escasos kilómetros de distancia. El poder del fútbol y del cine reunidos en el estadioEnnio Tardini de Parma. A pesar de la festividad del evento, Novecento ganó 5-2 y Pasolini entró en cólera. Enfadado con su equipo y con grandes rencores a sus enemigos. Ni siquiera se despidió de Bertolucci, con quien no mantenía una buena relación. ¿Por qué haría esto Pier Paolo? Porque amaba el fútbol.

Nacido en Bolonia, Pier Paolo Pasolini era un ferviente tifoso del equipo de su ciudad. No sólo practicaba su deporte sino que su posición de intelectual le hizo teorizar sobre el fútbol llegando a afirmar que es “la última representación sagrada que nos queda en nuestro tiempos”. Además, llegó a calificar al calciocomo un “sistema de signos, un auténtico lenguaje”. Esta teoría quiso dejarla plasmada en una articulo del 3 de enero de 1971 en Il Giorno titulado “El fútbol es un lenguaje con sus prosistas y sus poetas”. En él, Pasolini llega a esa conclusión porque “tiene todas las características fundamentales del lenguaje por excelencia, al que nosotros nos hemos remitido como término de comparación, esto es, el lenguaje escrito-hablado". Para el italiano había jugadores que eran poetas y otros eran prosa: "Puede haber un fútbol como lenguaje prosístico y un fútbol como lenguaje fundamentalmente poético. Para explicarme, pondré –anticipando las conclusiones- algunos ejemplos: Bulgarelli juega al fútbol en prosa: es un prosista realista. Riva juega un fútbol poético: es un poeta realista. Corso juega un fútbol poético, pero no es un poeta realista: es un poeta un poco maldito, extravagante. Rivera juega un fútbol en prosa: pero la suya es una prosa poética” Según el lenguaje teorizado por Pasolini, ¿podríamos afirmar que Neymar es fútbol poético, Cristiano Ronaldo realista, Ronaldinho un poeta maldito, Messi hace poesía prosaica mientras que Sergio Ramos es pura prosa? Para el propio intelectual “quien no conoce el código del fútbol no entiende el significado de sus palabras (los pases) ni el sentido de su discurso (un conjunto de pases)". Llegó incluso a teorizar sobre sistemas de juego: “El Catenaccio y la triangulación del balón es un fútbol de prosa: se basa en la sintaxis, en el juego colectivo y organizado, esto es, en la ejecución razonada del código”. Luego Mourinho y Simeone son dos claros prosistas.

P. P. PASOLINI “IL CALCIO COME RAPPRESENTAZIONE” (1m 17s):

https://youtu.be/xSZUCPwV4Fo

Jorge Luis Borges asentía que "el fútbol es popular porque la estupidez es popular". El hecho de relacionar al fútbol con falta de cultura no es más que un mantra de quienes no son capaces de captar el arte en todas sus formas. ¿Quién no puede ver artístico a un jugador como Lionel Messi? Resulta triste simplificar un juego tan apasionante y estéticamente tan bello como el fútbol. Porque decir que sólo es un deporte, es como decir que la obra de Tolstoi son sólo palabras. Para Pasolini, “el fútbol es, después de la literatura y el eros, el placer más grande del mundo”. Un hombre que fue enterrado con la camiseta de la selección de actores que el mismo creó. Un comunista, católico y homosexual odiado por comunistas, católicos y por una Italia marcada por el conservadurismo. Poeta, filósofo y ciniesta. Pier Paolo Pasolini, un hombre que dijo con cierta nostalgia: “me habría gustado ser futbolista. Recuerdo esos partidos en el patio de la escuela. Cuánta felicidad”.

FUENTE:
https://www.elplural.com/sociedad/2017/05/27/el-futbol-poesia-de-pasolini

PASOLINI, LA MAGIA DE LA POESÍA EN EL FÚTBOL, de Tolo Leal

Pier Paolo Pasolini fue uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX en Italia. Pero además fue un pasional amante del fútbol.


Pasolini, jugando un partidito cuando ejercía de profesor. | Archivo

Hace justo 40 años, el 2 de noviembre de 1975, el escritor italiano Pier Paolo Pasolini fallecía asesinado en Roma. Con él, se marchaba uno de los mejores poetas y directores de cine italianos del siglo XX.
Pero también un amante fervoroso del fútbol, y uno de los más firmes defensores desde su vertiente cultural. "El fútbol es la última representación sagrada de nuestro tiempo".

Un soldado escritor

Fue en su Bolonia natal donde Pier Paolo comenzó a enamorarse del fútbol. No era para menos. Se pasaba el día jugando en el colegio primero, y en la universidad después. En 1941, él era el capitán del equipo de Letras que se impuso en el campeonato entre facultades.

Ayudó, y mucho, coincidir con el que probablemente sea el mejor Bologna Football Club de todos los tiempos, aquel que quedó para el recuerdo como el equipo que hacía temblar a todos, un Bolonia que conquistó seis ligas italianas y dos copas mitropas (precursora de la Copa de Europa) entre 1925 y 1940. "¡Qué domingos en el Comunale!", recordaría constantemente el poeta.

Cuando posteriormente fue profesor, ya en Roma, concretamente en Ciampino, solía mezclarse con sus alumnos a la hora de jugar a fútbol. "No nos enseñaba sólo latín, historia y geografía –recordaría uno de ellos- sino también cómo apoyar el pie a la hora de golpear el balón".

En 1964, cuando el Bolonia ganó su último scudetto, Pasolini aprovechó su fama ya consolidada para entrevistar a los jugadores, a sus ídolos, para el documentalComizi d’amore. Cuatro años antes, en los Juegos Olímpicos de Roma, había mostrado también su interés en otros deportes, al escribir un serial de artículospara la revista Vie Nuove.

Fútbol durante los rodajes

Pero ninguno de ellos alcanzó al fútbol como su gran pasión. En los rodajes de sus películas, era habitual que se detuvieran durante largos periodos para jugar a fútbol. "Cada vez que sentíamos el rumor del balón, nos deteníamos y comenzábamos a jugar", relata Ninetto Davoli, uno de sus actores. "Decía siempre que un partido de fútbol era como un mes de vacaciones".

Pero Pasolini no se conformó con la práctica, y quiso indagar en el sentido del fútbol. El fútbol como un lenguaje universal. Eso es lo que expresó en un artículo de 1971, en el que aseguraba que "el hombre que usa los pies para chutar un balón compone la unidad mínima del lenguaje futbolístico: el 'podema'. Y como las posibilidades de combinación pase-tiro son infinitas, estas dan lugar a las 'palabras futbolísticas'. El conjunto de todas ellas forma el discurso, regulado por normas sintácticas.

Los 'podemas' son veintidós –continúa-, y las 'palabras futbolísticas' son potencialmente infinitas, porque infinitas son las posibilidades de combinación de los 'podemas'. Y añade: "Quien no conoce el código del fútbol no entiende el significado de sus palabras (los pases) ni el sentido de su discurso (un conjunto de pases)".

Para a continuación dividir los géneros en dos: el fútbol en prosa –catenaccio y resultado– y el fútbol en poesía –pases, posesión y ataque- para acabar afirmando que "en México [en el Mundial de 1970] la poesía brasileña ha ganado a la prosa estetizante italiana".

Una derrota molesta

En 1975, mientras en Mantova se mostraba Salò – Le centoventi giornate di Sodoma, jugó un partido con amigos ante amigos de Berolucci, que acaba de estrenar Novecento. Éstos iban con camisetas amarillas. Los de Pasolini, de rojo y azul, los colores del Bologna. El resultado, Novecento 5 – 2 Centoventi.

Pasolini se marchó de aquel encuentro enfadado. Afirmaba sentirse ignorado por los jugadores más talentosos de su equipo. Lo que le dolió, pero, fue la derrota."No estaba para perder, lo tomaba con demasiada seriedad", comenta uno de los jugadores de su equipo.

El 4 de noviembre de ese mismo año debían disputar otro partido, pero Pasolini ya no llegó. Fue asesinado dos días antes.

Un turbio asesinato

Sobre su muerte se han desatado diversas teorías. Desde el suicidio al asesinato de un desconocido, pasando por un crimen pasional homosexual. Lo que se sabe con certeza es que fue un joven marginal quien lo embistió a drede en un balneario de Ostia.

Este presunto asesino afirmaría que lo había matado porque Pasolini le había propuesto mantener relaciones sexuales. Sin embargo, en las investigaciones siempre corrió el rumor de que ciertas personas poderosas del gobierno planearon su muerte, a raíz de las fuertes críticas que siempre había lanzado con sus libros, películas y discursos políticos, acrecentadas en su última obra, Salò – Le centoventi giornate di Sodoma.

Sea como fuere, Pier Paolo Pasolini fallecía el 2 de noviembre de 1975 dejando tras de sí una extensa y excelente obra teatral, literaria y cinéfila; una figura continuamente estudiada y homenajeada en Italia y Europa; y un gran amante del fútbol, pasión que siempre defendió en un momento en el que lo habitual para los intelectuales como él era criticar el deporte rey. "El fútbol es la última representación sagrada de nuestro tiempo".

FUENTE:
http://www.libertaddigital.com/deportes/futbol/2015-11-05/pasolini-la-magia-de-la-poesia-en-el-futbol-1276560310/

PIER-PAOLO PASOLINI Y EL FÚTBOL-POESÍA, de Nicolás González Varela

“–Senza cinema, senza scrivere, che cosa le sarebbe piaciuto diventare? 
–Un bravo calciatore.

Dopo la letteratura e l’eros, per me il football è uno dei grandi piaceri.”
Enzo Biagi intervista Pier Paolo Pasolini,   
”La Stampa”, enero de 1973

El modelo de intelectual comprometido Albert Camus afirmaba que “después de muchos años durante los cuales el mundo me ha permitido vivir experiencias variadas, lo que sé acerca de la moral y las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol”. “El fútbol es una metáfora de la vida” sentenciaba su compañero de ruta el filósofo existencialista Jean Paul Sartre. “La vida es una metáfora del fútbol”, le corregía el filósofo italiano Sergio Givone. Parece que la relación arte-fútbol es en Italia menos problemática que en la Francia jacobina. Italia tiene una noble herencia en la relación entre poesía, literatura y fútbol como decía Adriano Sofri. Para un italiano el calcio no es un juego más, ni siquiera es el deporte-rey. Esos calificativos no los conforman. Para ellos es un paradigma platónico, un verdadero ideón, que se degrada al contacto con la experiencia, y en el cual la vida misma no es más que copia y pálido reflejo. Se puede ser un intelectual comprometido de izquierdas y abrazar con pasión y fanatismo al calcio, una síntesis prohibida o degenerada en la mayoría de las culturas modernas. Quizá una tradición que se remonta a que el antepasado del fútbol moderno nació como Calcio "storico" florentino en el Carnaval de Firenze del Quattrocento; quizá a la ambigua herencia populista de Antonio Gramsci, el gran teórico marxista, que permite eliminar sin culpa la distinción clasista entre eventos de masas, cultura popular y gran teoría. Gramsci había afirmado, a pesar de reconocer que la esencia del calcio estaba permanentemente pervertida por la lógica del capitalismo, que “El fútbol es un reino de la libertad humana ejercido al aire libre.” El ensayista y poeta, premio Nobel de Literatura de 1975, Eugenio Montale soñó una utopía feliz, un campeonato mundial sin redes en los arcos, donde el resultado ya no fuera una falsa necesidad estadística: Sogno che un giorno nessuno farà più gol in tutto il mondo, Sueño que un día nadie hará más goles en todo el Mundo... El nietzscheano Umberto Saba, gran poeta del neohermetismo de la posguerra, apasionado por la experimentación con las formas y las palabras, escribió muchos poemas sobre fútbol, entre ellos su 5 poesie sul gioco del calcio . Su poema más futbolero, titulado Goal (Gol) describe las emociones discordantes y extremas de dos porteros en el momento decisivo del gol y que sintetiza el momento mágico en el juego, en el que se puede ver cómo se consume, bajo el mismo cielo, tanto el amor extremo como el odio acérrimo: Pochi momenti come questo belli/ a quanti l'odio consuma e l'amore/ è dato, sotto il cielo/ di vedere, Pocos momentos como éste tan bello, en el cual el odio consuma el amor, nos es dado, bajo el cielo, de poder ver…

Para el enorme e inabarcable Pier Paolo Pasolini, poeta urbano, ensayista, guionista, actor secundario y director de cine, la cuestión estaba clara. Y no era inconveniente su pertenencia a un marxismo herético, inconformista, por el contrario. Tan clara como para que declarara, en una entrevista a un periodista, que en una hipotética inmortalidad del alma quisiera re-encarnarse en un pedestre valiente futbolista, en un plebeyo bravo calciatore. Pasolini como el filósofo alemán Heidegger era un jugador experimentado, cumplía la condición de haber practicado fútbol de pequeño en la periferia de Roma. En su libro Ragazzi di vita (1955) están reflejadas sus propias memorias futboleras, pateando el balón sobre un terreno negro de carbón fósil… No desapareció esta pasión ilimitada en su pubertad. En su vida universitaria fue nombrado capitán del equipo de fútbol de la Facultad de Filosofía y Letras de Bologna. Como Heidegger también era un Wing habilidoso con la zurda, algunos que vieron su juego lo calificaron sin dudar de una fantasiosa ala destra. Ahí están las vívidas fotos tomadas en los ‘1950’ por Ivo Barnabò, una ilustra este artículo, fechadas en la década de los ’50. Pasolini, ya con más de treinta y pico de años, aparece con furiosa actitud, reconcentrado, intentando fintas imposibles, dribbleando con su izquierda, dirigiendo la squadra. En algún aspecto Pasolini superó al mismo Heidegger, no sólo en honestidad intelectual sino en rigor analítico. Tifoso del Bologna FC, apasionado rossoblù de niño, Pasolini no se conformó con la mera práctica y quiso escribir una verdadera ontología existencial del fútbol. Intentó un verdadero trabajo de Sísifo: teorizar sobre el fútbol, intentó pensar esa enorme banalidad lúdica, reflexionar sobre ese imposible sueño de un juego eterno sin ganadores ni perdedores. En sus primeras reflexiones, paralelas a su rescate simbólico de la cultura del lumpenproletariado romano, define al fútbol como “la última representación sagrada que nos queda en nuestros tiempos”, en el fondo el calcio es esencialmente un rito con mecanismos de evasión, y mientras que la misa litúrgica está en declinación, el fútbol la ha reemplazado, e incluso ha invadido y conquistado antiguos espectáculos de masa como la ópera y el teatro.

Pero no quedó aquí su análisis y síntesis. Volvió a pensar al fútbol, influenciado por el estructuralismo de los años ’50, haciendo una parodia de la lingüística semiótica de moda en la universidad. Definió entonces al calcio como “un sistema de signos, o sea, un auténtico lenguaje. En un famoso artículo sobre el tema, Il calcio “è” un linguaggio con i suoi poeti e prosatori (“El fútbol ‘es’ un lenguaje con sus prosistas y sus poetas”) en Il Giorno, del 3 de enero de 1971, le pregunta al intelectual académico: “¿Qué es una lengua? ‘Un sistema de signos’ responde hoy, con toda exactitud, el semiólogo. Pero ese ‘sistema de signos’ no es sólo ni necesariamente una lengua escrita-hablada (ésta que usamos aquí y ahora, yo escribiendo y tú, lector, leyendo). Los “sistemas de signos” pueden ser muchos… Otro sistema de signos no verbal es el de la pintura; o el del cine; o el de la moda (objeto de estudios de un maestro en este campo, Roland Barthes), etc. El juego del fútbol es un “sistema de signos”, una lengua no verbal… Tiene todas las características fundamentales del lenguaje por excelencia, al que nosotros nos hemos remitido como término de comparación, esto es, el lenguaje escrito-hablado… Los ‘fonemas’, por tanto, son las ‘unidades mínimas’ de la lengua escrito-hablada. ¿Queremos divertirnos definiendo la unidad mínima de la lengua del fútbol? Veamos: ‘Un hombre que usa los pies para chutar un balón” es la unidad mínima: el ‘podema’ (por continuar la broma). Las infinitas posibilidades de combinación de los ‘podemas’ forman las ‘palabras futbolísticas’ y el conjunto de las ‘palabras futbolísticas’ forma un discurso, regulado por auténticas normas sintácticas. Los ‘podemas’ son veintidós (casi igual que los fonemas): las ‘palabras futbolísticas’ son potencialmente infinitas, porque infinitas son las posibilidades de combinación de los ‘podemas’ (en la práctica, los pases de balón entre jugador y jugador); la sintaxis se expresa en el “partido”, que es un auténtico discurso dramático. Los codificadores de este lenguaje son los jugadores, nosotros, en las gradas, somos los descodificadores y, por lo tanto, compartimos un mismo código.” La conclusión no podía ser más radical: “Quien no conoce el código del fútbol no entiende el “significado” de sus palabras (los pases) ni el sentido de su discurso (un conjunto de pases).” Contra el despectivo mundo de la lata cultura, Pasolini es capaz de disecar la complejidad de un juego que en apariencia es una esgrima tosca y simplista. Y si el fútbol es lenguaje y si toda lengua se articula en varias sottolingue, sublenguas, cada una de las cuales posee un subcódigo, sottocodice

Pues bien, en el sistema-lengua del fútbol se pueden hacer también distinciones de este tipo, dirá Pasolini: el fútbol puede y adquiere subcódigos desde el momento en que deja de ser puramente instrumental y se hace, espressivo, “expresivo”. Entonces la conclusión final es binaria, excluyente: “Puede haber un fútbol como lenguaje fundamentalmente prosístico y un fútbol como lenguaje fundamentalmente poético.” Por razones de determinismo materialista, historia social y cultura, hay pueblos que juegan un fútbol esencialmente prosaico, prosístico (el exemplaria maiorum era Italia), una prosa realista o prosa estetizante. Pasolini define, como en una reducción teórica, el elemento básico del calcio in prosa : “El catenaccio y la triangulación (que Brera llama geometría) es un fútbol de prosa: se basa en la sintaxis, en el juego colectivo y organizado, esto es, en la ejecución razonada del código.” El esquema imaginado por Pasolini para el fútbol-prosa era una secuencia mecánica: “Catenaccio-Triangolazioni-Conclusioni”, o sea: Catenaccio-triangulación-conclusión. 

Otros pueblos (Pasolini lo ejemplifica con la mayoría del fútbol de Latinoamérica) practican la poética, Il calcio in poesia. En este caso su núcleo es el regate puro y el gol: “¿Quiénes son los mejores regateadores del mundo y los mejores goleadores? Los brasileños. Por lo tanto, su fútbol es un fútbol poético: de hecho, en él todo está basado en el regate y en el gol… El regate y el gol son los momentos individualistas-poéticos del fútbol; por eso el fútbol brasileño es un fútbol de poesía. Sin hacer juicios de valor, en un sentido puramente técnico, en México la poesía brasileña ha ganado a la prosa estetizante italiana.” El esquema imaginado por Pasolini para el fútbol-poesía era una secuencia dialéctica: “Discese Concentriche-Conclusioni”, o sea: “Descensos concéntricos-conclusión”. Pasolini resume: “Esquema que para ser realizado debe requerir una capacidad monstruosa de driblar (cosa que en Europa es repudiada en nombre de la ‘prosa colectiva’).” Su indagación no concluyó allí. Escribió otro artículo, “Una semiologia per il goal” en Una vita futura, donde Pasolini analizará por qué Brasil, fútbol de poesía, derrota al prosaico fútbol italiano en la final del Mundial de México 1970. Y nos intentará de convencer de porqué, aunque hubiera perdido ese mítico Match por los caprichos de la diosa Fortuna, siempre el fútbol-poesía será superior.

A pesar de ser fanático del Bologna, todos los domingos que podía se iba al estadio Olimpico de Roma. Una especie de sucedáneo. Cuando estaba en otra ciudad no se perdía la ocasión de ver fútbol en directo, lo acuciaba la febbre del calcio. Su última convivencia apasionada con el fútbol fue un curioso partido intraregidores, que llamó con ironía una partita di dilettanti

Durante un primaveral 16 de marzo de 1975 se enfrentaron en Parma los equipos de rodaje de Novecento, de Bernardo Bertolucci, y Saló o los 120 días de Sodoma, la última película de Pasolini. Dos films que hablan sobre el Mal y sobre el principio esperanza desde ópticas disímiles pero con un mismo objetivo. Es además el aniversario de cumpleaños de Bertolucci, El partido de fútbol es el punto cúlmine y además debía servir para restablecer la paz entre ambos, una incomprensión a causa de críticas formales de Pasolini y mal acogidas por su antiguo ayudante de dirección. El campo de fútbol es el de Citadella, no lejos de Tardini, allí incluso juega el Parma-B. Pasolini por supuesto juega de extremo y luce el brazalete de capitán. Susquadra lleva camisetas de su amado Bologna. El resultado (Novecento, 5 - Saló, 2), así apareció en las noticias de La Gazzetta di Parma, aunque la memoria de Bertolucci dirá que ganó su equipo 19 a 13 y que Pasolini había abandonado el campo enfurecido al sentirse ignorado por los jugadores más talentosos de su propio equipo. 

Tan solo siete meses después de la derrota en Citadella y del descenso a los infiernos que significor captar la República fascista de Saló, Pasolini moría asesinado en Ostia. Nos queda su utopía deportiva, la vuelta al idealismo liceísta cuando jugar al fútbol-poesía era la cosa più bella del Mondo.

Referencias

1. Fútbol, Pasión de Pasolini (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93274). 2009.

Cita en Rev Edu Fís

Pier Paolo Pasolini (2018). Fútbol, Pasión de Pasolini (1).

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